Vacaciones, vacaciones, vacaciones.... (1 de 2)

Personal
Imagen de hiroshige

Y es que dan para mucho unas vacaciones y por ello voy a dividirlo en dos.

Este año por primera vez en mi vida -creo porque aún no cobré- he tenido vacaciones de las que prestan porque te las pagan. Durante el mes de agosto no paré ni un puñetero día y eso que mas que ganas de estar en casa no tenía: he visto cosas que vosotros no creeríais, atardeceres en la playa de Rodiles, elfos, xanas y diaños en la noche mágica de jardín botánico, los mercados de la Feria de Muestras de Xixón, cuasi olas polares en tierras de Castilla en pleno estío, laberintos de roca pulida por la fuerza de las corrientes...

En fin, que se me va la pinza. El verano pasó en buena compañía, empezando con baños en junio por el sofocante calor y con el agua fría de cojones. Estuve en la feria de muestras con quienes formarían lo que se podría llamar “la comunidad de la folixa”: Cova, Alea, Leo y Morfeo como fijos, y Nuber, Nubera, Xtrasgu y Xtrasga, Gurilla, Wikier y Novazuzu, Chipi y alguno más como compañeros de farra veraniega en menores proporciones. Todo empezó con la Semana Negra, cosa a la que nunca acudí por currar por los veranos -lejos- durante un largo periodo de mi vida. De ahí pasamos a piratear en las costas del Caribe y alguna que otra cosa más por el estilo, una visita a Castilla en pleno agosto en la que diluvió y bajaron las temperaturas hasta el punto de hacerte comer sopas de ajo sin rechistar, llegando al punto cumbre del verano: el descenso.

Mañana más que ya es tarde y hay sueñín...