Al fin llega el fin
Supongo que la mayoría de vosotros no sabíais que mi madre está enferma de mieloma (aquí documentos en español) desde hace seis años.
Han sido tiempos duros: a punto de quedarse tetrapléjica debido a un colapso vertebral, operaciones, transplantes de médula, quimioterapia, radioterapia, cortisona, talidomida para finalmente llegar a una fase terminal donde lo único que se puede hacer por ella es calmarle el dolor, y desear que muera lo antes posible. Si a todo esto sumamos el alzheimer de mi abuelo (que surgió a la vez), y las enfermedades en otra familia que también es importante para mí, el panorama es francamente desolador.
Puede parecer paradójico: desear la muerte de tu propia madre, pero os aseguro que no lo es. Verla postrada en la cama, con dolores en todos los huesos debido al daño óseo, no valiéndose por sí misma ni para beber, os aseguro que es duro. Me pregunto por qué la eutanasia no es legal aquí. Quizás ningún político ha sufrido de cerca una enfermedad así.
La semana pasada, las chicas de cuidados paliativos nos dijeron que "no llegaba a mayo". Al principio no las creí del todo, pues a mi madre se la veía razonablemente estable, pero está claro que sabe más el diablo por viejo que por diablo.
Ayer jueves, volvieron a pasar por aquí, y constataron que el fin estaba cerca: sus constantes vitales empezaban a dar signos inequívocos de ello y procedieron a colocarle un infusor para suministrarle sedantes y calmantes por vía subcutánea.
En un primer momento, dijeron que era cuestion de horas. Lamentablemente se equivocaron: se equivocaron en el pronóstico y se quedaron cortas en la dosis de medicación que le administraron con el infusor, pese a que la dosis sería suficiente para anestesiar casi por completo a una persona sana. Hoy viernes han vuelto por aquí, para ver que tal iba y de paso subirle la medicación, y parece que le va mejor: está tranquila y sedada. Su pulso se acelera, su tensión baja y la respiración es rápida y superficial.
Lleva más de 36 horas sin ingerir alimento sólido, y en las últimas 24 no ha bebido más de un vaso. Casi no abre la boca y le cuesta cada vez más tragar.
Ahora sólo es cuestión de poco tiempo. De corazón, espero que sea poco.
Te quiero mamá. Fue un honor conocerte, gracias por todo lo que hiciste por mí y por todos nosotros. Ojalá volvamos a vernos. Ya te estoy echando de menos.
